En la calle
Después de una caminata de 40 minutos desde casa al curro (el coche decidió ayer dejarse la ventanilla bajada y está en el sanatorio de coches) me he encontrado con que la cerradura del curro está atascada.
De modo que ahora mismo estoy usando mi nuevo juguetito y una WiFi abierta de alguna de las oficinas para postear esto desde la puta calle.
Si es que cuando las cosas se comienzan a torcer, se tuercen pero bien.
Por ciero llevo aquà fuera ya casi una hora y casi que no vendrá nadie hasta dentro de una media horita.
Actualización: Al final a las 9:15 más o menos hemos conseguido entrar a la oficina. ¿Cómo? Muy sencillo. En cuanto ha venido alguien con el número de teléfono nuevo del jefe y ha llamado, éste le ha dicho que en un lugar de la mancha bla bla bla hay un alambre que podÃa usar para que todos los pinganillos de la cerradura volvieran a donde deben estar. Que al parecer no es la primera ni será la última vez que pasa.