Half-Drunk Programming

¿En qué consiste el Half-Drunk Programming (a.k.a. HDP)?

El HDP, junto con técnicas como el Xtreme Programming y otras cuyo nombre no quiero acordarme forman el basto abanico de metodologías que se pueden aplicar a la hora de codificar un aplicación. En este caso, el HDP consiste en irte a casa del vecino (o en su defecto a qualquier otra casa de conocidos) donde te sirvan alcohol suave (cervezas varias, nenuco, …) en modo non-stop desde un par de horas antes de comer hasta que te arrastras fuera camino a tu propia casa (si es vecino es mejor, porque no tienes que conducir, así que no debes parar un par de horas antes de salir de beber). Una vez estás en tu casa, abres tu asistente de programación favorito (Visual Studio, por ejemplo) y te pones a implementar aquellas especificaciones locas/idiotas/sin-sentido que te pidieron.

En modo HDP, uno se vuelve más creativo (o eso cree él, según Mars), y con ese sobreesfuerzo creativo acaba programando cosas rarísimas sin tener que debugar demasiado. Así deberían haber programado el Windows Vista. Se habrían ahorrado toda esta mala fama que está ganándose.

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Perrunas updated

Ya iba siendo hora de colgar fotos nuevas de las perrunas

Comenzamos con Hierba, es la que menos ha cambiado:

Hierba agosto/2007

Hierba 2 agosto/2007

Es dificilísimo sacarle una foto a Hierba, no para, solo quiere lamer las manos y no hay modo de que se quede quieta… pero al final lo conseguí.

Ahora vamos con Pota, esta ha dado un estirón tremendo (normal, en las últimas fotos solo tenía 2 meses o así):

Pota agosto/2007

Pota 2 agosto/2007

Ale, foticos nuevas.

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En la inopia o más allá

¡Coñe, y nadie me avisa!

El pasado 26 de julio este blog cumplió un añito.

¿Qué se le regala a un blog de un año? ¿Un trenecito chuchú? Por ahora le enviaré una e-Felicitación. Menos mal que un blog no se pone hecho una furia porque no recuerdes su aniversario ;P

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Lector de cuarto de baño

Lector de cuarto de baño (lcb): dícese del sujeto que acostumbra a leer en el cuarto de baño sentado en la taza váter habitualmente con los pantalones y los calzoncillos/bragas entre las rodillas y el tobillo. Dicho sujeto, si es un sujeto de la subespecie lcb previsor seguramente tendrá a mano en el váter un libro, revista, folleto o crucigrama (en este último caso es de la subespecie interactivo multitarea). Sin embargo, en el caso de ser un lcb común probablemente de camino al cuarto de baño o bien recogerá algún libro, revista, folleto o crucigrama o bien echará mano de cualquier cosa con letras que tenga en un radio equivalente a su brazo.

¿A qué viene esta definición? pues a que soy un lcb común con tendencias interactivas multitarea e indeciso cosa que en mi casa suele causar un grave problema y es que el váter está mal puesto ya que no hay modo alguno de llegar a la repisa donde se dejan los geles, champuses y cremas (que suele ser lo más cercano que tiene el sujeto lcb con letras). Esto provoca que al ser de la subespecie indeciso, cuando me acuerdo de coger un libro (soy un lcb con una cierta queda -predilección- por los libros), no sepa cual llevarme al… momento kit-kat (llamémoslo así) y se han dado casos de estar trabajando, comenzar a sentir la necesidad de un momento kit-kat y ante la duda de que libro / documentación / loqueseaconletras llevarme he acabado no yendo por culpa de que el tiempo de elección es mayor que el tiempo en que se pasa de necesitar un momento kit-kat imperiosamente a que la causa de esa necesidad se desvanezca sin dejar rastro alguno.

Con respecto a esta desaparición del causante de la necesidad del momento kit-kat (a.k.a. kk) tengo una teoría bastante firme. El kk es un ente paradimensional, es decir, que está al margen de las dimensiones, pero no me refiero a las dimensiones de altura, anchura y profundidad sino a las dimensiones de película de ciencia ficción. Ahora imaginemos que hay varias dimensiones con copias de cada una de las personas que hay en esta dimensión/universo que llamaremos alfa. Pues bien, dada esta hipótesis, yo sería yo-alfa. Bien, mi teoría es que el kk va saltando de dimensión en dimensión aleatoriamente, dando lugar a momentos kit-kat a los diferentes yo-*, el kk está un tiempo determinado en una dimensión y vuelve a saltar cuando: ha sido expulsado y está fuera de la vista de cualquier sujeto de la dimensión (por ejemplo, se tira de la cadena) o cuando lleva un cierto tiempo provocando un momento kit-kat sin tener reacción alguna del sujeto.

¡Oooh! Sí, ahí está, viene un momento kit-kat…

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Con esos ojitos

Con esos ojitos que todo lo ven, neeeeena…

- Con esos ojitos, Siete notas siete colores.

Con esos ojitos, con esa carita. Esa carita de no entender nada, es así como me miran a veces cuando no consiguen entenderme. Es desalentador, llevo casi un año aquí y aún se me quedan mirando con cara de no enterarse de nada y asintiendo con la cabeza.

Vale que en casa hablo español y que donde más me relaciono con brasileños es en las clases de jiu-jitsu y no es que vaya a charlar precisamente. Pero aún así es desolador intentar hablar y que no te salgan las palabras, sabes que las conoces, estás harto de oirlas, pero no salen. Bloqueo mental.

La última vez que me ocurrió esto fué ayer pidiendo un x-tudo (una hamburguesa que ríete tú de las porquerías Mc Donalds) y un cachorro quente de linguisa calabresa, la cosa comenzó porque no me acordaba de cómo se llamaba la remolacha (se llama beterraba), para pedir que se lo quitaran del perrito caliente de Ellen que no le gusta. Como no conseguí decirlo, intenté explicarlo: “esa cosa roja que poneis”. Pero nada, no me entendieron, solo me miraban con esos ojitos y asintiendo.

Da una rabia.

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Los tatuajes de Ellen

Como prometía hace unas horas, aquí están los tatuajes que se ha hecho Ellen.

Solo recordar que ella sangró más, por lo que los colores no se verán vivos del todo hasta que se le caiga la postilla. Ale, ahí están:
Borboletas

As borboletas (mariposas)

Anjinho

O Anjinho (el angelito)
Además voy a comentar un par de cosillas del proceso, brevemente.

En primer lugar, el tatuador (que se llama Marlos) es un tipo muy simpático y hablador (excepto cuando tatúa, que se está mordiendo la lengua) que hizo bastante amena la experiencia.

La máquina era más o menos así:

máquina de tatuar

Con elástico incluido y con algunos topecillos de papel en algunas juntas. El elástico sujeta el soporte de las agujas, que según comentó Marlos suelen venderse con las agujas fijas, solo que a él no le gustaba la abertura que dejaban entre las agujas, según él las dejaban muy juntas, por lo que él compraba las agujas por separado y las soldaba al soporte (lo hizo ante nosotros porque nos vio curiosos mientras nos lo contaba).

Las tintas las ponía en cucharillas de plástico desechables y las tomaba de ahí mismo.

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Duele

Aunque digan que no, duele.

Tatuarse algo duele, y no es para menos, tres (en mi caso), cuatro (en el caso de Ellen) o más agujas moviéndose a una velocidad altísima arrancándote la epidermis para tintar la dermis. Además dan varias pasadas sobre la herida para que el color se fije bien.

Pues sí, señores, ayer fuí a probarme unas lentillas al centro y con la tontería de que tenía que darme unas vueltas para ver si me adaptaba bien o necesitaba otras, acabamos acercándonos a un estudio de tatuajes y como el hombre tenía un hueco en su agenda, nos acabamos haciendo unos bonitos tatuajes.

kaizen tatuaje

Esto es lo que yo me tatué, en japonés pone kaizen, un concepto japonés que me encantó. Podeis encontrar más información sobre el significado aquí, tal y como lo entiende kirai, un geek español en japón.

Prometo poner fotos de los tatuajes de Ellen, cuatro mariposillas en el cuello y un angelito en la espalda. Los suyos son más coloridos y bonitos pero sangró más, de modo que hasta que no le caiga la costra no se apreciarán bien los colores, pero aún así colgaré en cuanto se despierte y le pueda hacer unas fotos.

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Salas de espera

Una cosa bastante curiosa de los brasileños, bueno más bien de sus empresas, es que en las salas de espera acostumbran a tener dispensadores gratuitos de agua y termos con café y té.

La cosa es que los sueles encontrar en bastantes lugar y lugares bien diferentes, como por ejemplo en las salas de espera de algunos bancos (sí, aquí los bancos acostumbran a tener salas de espera con banquitos para que esperes a que te toque tu número (porque suelen tener también sistemas de tickets -senhas- para gestionar las colas). O en consultorios médicos (no en hospitales), como al oculista que fuí ayer. En las instituciones gubernamentales.  Y lo que más me extrañó la primera vez que lo ví, a la salida de los restaurantes de “comida a kilo” (son restaurantes tipo buffet libre en los que pesas la comida antes de sentarte a devorarla), en estos sítios en lugar de ofrecerte como postre un cafelito, o un té o algo así, el café te lo ponen en la salida (y/o fruta, en alguno he visto que ofrecen hasta fruta gratis).

A veces te ponen los termos y a parte un plato con azúcar o edulcorantes (que suelen ser líquidos), pero los brasileños son muy dados a azucarar el café ya, de modo que suelen tener 4 termos: café con azúcar, té con azúcar, café solo y té solo. Estos dos últimos para quien quiere edulcorante o le gusta sin azúcar.

Bueno, no hay mucho más que contar al respecto.

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Desconexión del trabajo

Desde que trabajo picando código convivo con un problema gordísimo y es que a pesar de que me gusta lo que hago (la mayor parte de las veces) cuando pretendo acabar de trabajar, no lo consigo. Ni cuando trabajaba en la oficina en Sant Cugat ni ahora que trabajo en casa. Es más, ahora que trabajo en casa es muchísimo más difícil.

Antes, en cuanto salía del trabajo llegaba a un piso vacío (Ellen salía bastante más tarde que yo) y con la cabeza llena de nuevas características para el programa que quedaban por hacer, de viejas características para retocar y con los problemas que habían surgido durante ese día y que no había podido solucionar antes de fichar para salir. De modo que acababa enciendiendo el ordenador de casa, conectándome a la VPN del trabajo y acabando de solucionar lo que fuera, comenzando a implementar aquella característica urgente que habían pedido, etc…

Esa imposibilidad de desconectar comenzó a quitarme el sueño, de modo que comencé a ir al trabajo antes, supuestamente entraba a las 9:00 de la mañana y llegué a ir a las 6:00 al trabajo (no era común, pero sí que llegué a hacerlo algunas semanas), aunque por lo general comenzaba a las 7:00 o las 8:00 lo que me daba una o dos horas antes que mis compañeros llegasen de tranquilidad y silencio en la oficina. A pesar de entrar antes, solía salir a mi hora (si salía antes me quedaba con la sensación de que me estaba dejando muchas cosas por hacer que podría acabar antes de irme). Llegó el momento en que pedí un cambio de horario, en lugar de entrar a las 9:00 y salir a las 18:00 (una horita para comer) pedí entrar y salir una hora antes, aún así comencé a entrar a las 7:00 y seguía saliendo a las 18:00 para no llegar a casa y encontrármela  vacía, con la única compañía de mis asuntos laborales.

Como seguía trabajando aunque saliera del trabajo, decidí que podía ahorrarme en viaje a casa (10 o 15 minutos) y comencé a quedarme cada vez más tiempo por la tarde, hasta las 20:30 (hora a la que salía Ellen) o 21:00.

Al final, después de poco menos de medio año en este último estado llegué a acumular 12 días de horas extras. Que triste.

¿A que viene todo esto? Pues, a que según mi nuevo contrato que me permite trabajar desde Brasil debo dedicar 8 horas sin embargo comienza a pasarme lo mismo, comienzo a trabajar a las 6:00 o 7:00 y por lo general no paro hasta las 20:30 más que para desayunar y comer. Porque cada vez que paro no hago más que darle vueltas a lo que esté haciendo. Todo este tiempo sobrante lo suelo utilizar en ir a comprar al centro de Teresópolis, hacer papeleos (cosa que antes ocupaba mucho más tiempo de lo que ocupa ahora que está casi todo listo) o porquerizas por el estilo, pero siempre con la sensación que estoy dejándome cosas por hacer.

Sin embargo, desde la semana pasada la cosa está cambiando y hasta me está modificando el humor. Y es que he conseguido encontrar algo que me quita todos estos problemas de la cabeza (aunque me da otros) y eso es el jiu-jitsu brasileño. no es mucho rato, pero el momento en que me están torturando no pienso en si el puntero aquel debe estar saliéndose de madre porque se está comiendo mucha memoria o como hacer que cuando falle la VPN el programa no de un cuelgue impresionante.

Hasta me ha cambiado el humor, como decía, salgo de allí después de que me hayan torturado la mar de contento, soy un faixa branca (un cinturón blanco) y por lo tanto no tengo técnica ninguna. Como hace cerca de mil millones de edades del universo que no hago deporte alguno, mi condición física es deprimente y creo que en alguna estrangulación voy a soltarle la pota a mi mestre o compañero. Pero en cuanto acabo, recupero el aire y me dirijo cojeando al coche, me siento feliz, llego a casa con ganas de contarle a Ellen qué parte del cuerpo me han estado castigando esta vez y una vez volviendo hasta se me ocurrió como solucionar algo del curro.

El jiu-jitsu me mata, ¡pero me sienta de un bien!, que cosas.

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Ya tengo apelido

Pues esto, que ya tengo un apelido que no es otra cosa que un apodo.

Aquí para ser considerado como persona humana de bien, deben asignarte un apodo. Y a mí, la semana pasada me lo asignaron. No es que
haya sido muy original, es más hasta me dieron a elegir entre estos dos grupos:

  • Espanhol, Spanish o Hispano
  • Gringo

Así que elegí el primer grupo más que nada porque gringo me suena un poquito despectivo, como nosotros con los guiris, y ahora me llaman Espanhol o Spanish o Hispano según tengan el cuerpo ese día.

El culpable del apodo es este personaje (el de pantalones azules):

Mestre Bitta

Este es mi mestre de Jiu-Jitsu Brasileño (Brazilian Jiu-Jitsu, BJJ), y es que hace una semana mi querida esposa le dió por apuntarme al club de BJJ más jodido que pudo encontrar, ¿será que sigue con intenciones de cobrar algún tipo de seguro de vida? ¬¬ (miradita de sospechar con licencia CC)
Por ahora me he dejado proyectar, estrangular, luxar y marear. Y pongo dejado en cursiva porque realmente ni me he dejado ni nada, pero intentara lo que intentara acababa en una cosa que llaman triángulo que no es una mezcla de estrangulación y luxamiento. Pero todo ese esfuerzo de la semana me ha valido un apelido y aunque solo sea por eso está mereciendo la pena.

Una cosa que me he dado cuenta es o bien que tengo los brazos muy cortos, o bien algunos tienen unos cuellos y espaldas demasiado anchas. Esto lo saco a colación porque en el último entrenamiento me tocó con un tipo al que casi me fue imposible estrangular porque pasándole un brazo izquierdo al rededor del cuello (por la izquierda, que yo estaba detrás de él) y el otro por debajo del sobaco derecho casi no podía llegar a cojerle las solapas del quimono… pa’ cagalse.

Bueno, para que veais alguno de los que me espancam (apalean) día sí día no os dejo esta foto que he encontrado de algunos alumnos del club googleando:

Apaleadores malandros

Nota para mi madre: Ya hago algo deporte para que no se me deteriore la salud :P

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